10/06/2021 13:24 - La opinin de Nora Lafon

Ser periodista en tiempos de pandemia y confusin

Con 65 aos en la profesin, la prestigiosa periodista pone la lupa en las noticias falsas que, incluso, llegan a daar la salud pblica. Al mismo tiempo rescata a las grandes plumas con las que tuvo la suerte de compartir redacciones.

La redacción de un diario, décadas atrás, como las que añora Lafon.
La redaccin de un diario, dcadas atrs, como las que aora Lafon.

Hace tiempo que reflexiono sobre el estado en que se encuentra la profesin que hace tanto tiempo abrac con la pasin con que he transcurrido mi vida en todos sus aspectos. Y me pregunto con frecuencia: Se le habr pasado alguna vez por la imaginacin a Mariano Moreno cuando decidi fundar ”La Gaceta” que el actual sera el modelo de futuro que pens para el periodismo? Seguramente no.

Por eso es que pasado ya el 7 de junio (espero que pese a que muchos deshonren la profesin, no podemos entregarles el orgullo de ejercerla y por lo tanto no se hayan privado de brindar por lo que somos y nos merecemos), algunas imgenes me llevan a otro tiempo.

Raúl Scalabrini Ortiz, a quien Nora conoció en la redacción de la revista ¿Qué?.
Ral Scalabrini Ortiz, a quien Nora conoci en la redaccin de la revista Qu?.

Recuerdo la felicidad que fue conocer a Ral Scalabrini Ortiz en la revista "Qu", en tiempos de los prolegmenos del acuerdo Peron-Frondizi. Y no logro imaginar cmo ese hombre tan tico -con el que tuve el placer de compartir redaccin cuando nos frecuentaba para escribir suplementos sobre los ferrocarriles- se hubiera sentido al enfrentarse con lo que se ha convertido gran parte del periodismo hoy.

Qu nos pas? Cmo llegamos a esta realidad en que hombres y mujeres de prensa que alguna vez respetamos, desde hace por lo menos dos dcadas son capaces de trasmitir a sabiendas las peores mentiras, las ms atroces acusaciones y hasta inventar enfermedades mentales que padecen lderes populares?

Con la misma pasividad son incapaces de repreguntar cuando tienen delante al poltico, al legislador o al funcionario del cual ya no quedan duda son cmplices. Y hasta poner en riesgo la salud pblica al enjuiciar -sin ningn fundamento- la eficacia de una vacuna.

No es casual que llegramos a esto. La dictadura cvico-militar-eclesistica colabor en gran medida. Muchos de los mejores colegas y hasta dueos de diarios fueron secuestrados, asesinados o tuvieron que exiliarse.

Rodolfo Walsh, referente de varias generaciones.
Rodolfo Walsh, referente de varias generaciones.

Recuerdo que en aquel tiempo pensaba -cuando logr sobrevivir- qu futuro esperaba a la profesin cuando con un cadete se poda tranquilamente publicar lo que decida la Secretaria de Prensa del trgico gobierno. Me equivoqu. Lo que cosecharon fueron cmplices capaces de ocultar lo que pasaba en realidad, a cambio de excelentes salarios y prebendas.

Con la llegada de la democracia poco se modific y casi coincidi con que los grandes jefes de redaccin, los que saban todo y de todo, fueron quedando atrs. Lo mismo que los grandes directores de radio. Aquellos que permanentemente escuchaban el aire y, en cuanto algo no corresponda a la lnea editorial de la emisora, se acercaban rpidamente al estudio. Ni hablar cmo se visualizaba todo en los canales de televisin donde el director general y el gerente de noticias tenan en sus despachos pantallas propias y de la competencia. No eran tiempos de zcalos con errores de ortografa.

Y llegamos entonces a los fatdicos '90 donde de a poco se fueron instalando los periodistas estrellas que coproducan sus espacios radiales aportando avisadores. De esa manera comenzaron a tener relacin directa con los centros de poder.

Con el tiempo las consecuencias se hicieron ms visibles. Pero nunca como con la llegada de Nstor Kirchner al poder. En cuanto comenz a desarrollar las polticas a las que se haba comprometido se destaron feroces campaas que se acrecentaron con la llegada de Cristina Fernndez de Kirchner.

Todo lo que aprendimos sobre lo que deba ser el periodismo qued sumergido en las bauleras de la memoria, encerrado bajo siete llaves. Nunca ms chequear la seriedad de una informacin antes de publicarla en un diario, pasarla por radio o darla en TV. Nnunca ms averiguar si es cierta. Lo imprescindible es difundirla sin siquiera reflexionar sobre el dao que puede causar.

Los poderosos ordenan y hay que cumplir. Asi se encarcel sin causa a muchos funcionarios inocentes, a dueos de empresa que se resistan, porque adems los jueces comenzaron a fundamentar las causan en base a notas de ese periodismo.

Este es el horror de hoy. Y ms all de que es vergonzante que una conductora de televisin confunda al primer hombre que recibi la vacuna con William Shakespeare -en una de las ciudades del mundo donde ms se representa al genio isabelino- esto revela que detrs hay un productor ignorante. Porque con tal de estar al tanto de la ltimas noticias falsas, todos estn habilitados para todo.

Antes de cerrar con mi frase predilecta, les comento que Cristina Fernndez de Kirchner, que realmente cree en la democracia, durante su mandato revoc -cosa que nadie ni agradece ni recuerda- las leyes por las cuales se poda imputar a periodistas y editores responsables por injurias graves.

Ahora s. Cuando yo me inici en 1956 esta profesin era muy prestigiosa. Con los aos se fue haciendo muy peligros. Y desde hace tiempo -con las honrosas excepciones de todos mis queridos y respetados amigas y amigos que no hace falta que seale porque es claro a quienes me refiero-, el periodismo me da vergenza ajena.

Los convoco a trabajar todos juntos para tener un futuro mejor; es una gran tarea pero podemos hacerlo.