16/07/2021 15:13 - opinin

El ftbol como herramienta ante la desigualdad

En los ltimos aos, la participacin de las mujeres en el deporte en general y en el ftbol en particular, va creciendo y, con ella, la necesidad de que exista una sociedad ms igualitaria y justa. Sobre todo lo que falta para generar iguales condiciones en una actividad culturalmente relacionada con el hombre, opin para Tlam Maia Moreira, presidenta del Departamento de Relaciones Institucionales, coordinadora del Departamento de Gnero y Diversidad y miembro de la Subcomisin de Derechos Humanos del Club Lans.

Maia Moreira

Por Maia Moreira

Para hablar de igualdad de condiciones en el ftbol debemos tener en claro que este deporte -como la sociedad toda- est fundado en el patriarcado y que tal vez sea su ltimo bastin.

Las desigualdades estructurales pueden verse reflejadas en diversos aspectos. Por ejemplo? No hay ningn club del ftbol argentino en el que mujeres y diversidades ocupen ms del 15% de los cargos de Comisin Directiva.

Las desigualdades estructurales pueden describirse de muchas maneras. Por ejemplo? No hay ningn club del ftbol argentino en el que mujeres y diversidades representen ms del 40% de la masa societaria.

Las desigualdades estructurales pueden detallarse de muchas maneras. Por ejemplo? No hay ningn club del ftbol argentino en el que el presupuesto destinado al ftbol femenino no sea menos de 100 veces menor que el presupuesto destinado al ftbol masculino.

Las desigualdades estructurales son eso: las manifestaciones potenciadas de violencia machista en una sociedad cimentada sobre la violencia machista. Las expresiones potenciadas de las diferencias padecidas por las mujeres y el resto de las identidades feminizadas en una sociedad edificada sobre las diferencias padecidas por las mujeres y el resto de las identidades feminizadas. El ftbol como espacio privilegiado para la reproduccin de la dominacin patriarcal en una sociedad construida a partir de la dominacin patriarcal.

Por qu enfocarse en el ftbol? Porque el ftbol puede ser una herramienta eficiente para dar pelea en la batalla cotidiana por el sentido comn, una plataforma estridente para denunciar los atropellos que hay que denunciar. Porque el ftbol, aunque haya quienes intentaron y siguen intentando presentarlo como un fenmeno que debiera caminar lejos de la poltica, estuvo, est y estar vinculado a eso que solemos llamar poder.

Terrenos en los que histricamente mujeres y diversidades se vieron relegadas, el ftbol y los clubes de ftbol, repletos de mujeres que juegan, alientan y tejen lazos polticos y sociales a diario, no pueden mantenerse al margen de un tiempo en el que las desigualdades de gnero estn siendo puestas en cuestin como nunca antes. Si los clubes son de sus socias, socios y socies y muchsimas socias fueron -y continan siendo-, a lo largo de aos y de aos, vctimas de modalidades de violencia que llevan el sello del machismo, Cmo no van a tener los clubes la obligacin de intervenir en una pelea que est ligada esencialmente con la vida y con la igualdad? Si el ftbol les pertenece a todas, todos y todes y muchas de esas todas an sufren la prepotencia patriarcal en las tribunas, en las canchas y en las sedes sociales -en cuanto espacio futbolero aflore en este planeta-, Cmo no va a tener el ftbol la necesidad de replantearse su pasado, su presente y su futuro para contribuir a la construccin de una sociedad ms justa?

El ftbol es una cancha amplia sobre la que vale la pena posar los ojos y eso implica comprender que no existe un solo campo de accin y de juego. Y posar los ojos en el ftbol para descifrar cmo se presenta la violencia machista cotidianamente obliga no slo a poner sobre la mesa ideas generales y denuncias sistmicas, sino a buscar datos concretos que ilustren esa desigualdad. Y aun sabiendo de antemano cules son estos resultados, el ejercicio tiene sentido porque sirve para reafirmar el trasfondo de esta historia: todas las legtimas reivindicaciones y peleas de las mujeres dentro y fuera del ftbol no seran necesarias si el patriarcado, con su violencia intrnseca a cuestas, con su entramado discursivo sobre la espalda, no fuera uno de los dispositivos de poder fundamentales que explican por qu esta sociedad es como es.

Ojal la desigualdad estructural fuera nicamente una idea. La desigualdad estructural es, lamentablemente, una realidad en el ftbol argentino. Una realidad montada sobre la injusticia que supone cada manifestacin de violencia machista con la pelota como excusa.


Por Maia Moreira, presidenta del Departamento de Relaciones Institucionales, coordinadora del Departamento de Gnero y Diversidad y miembro de la Subcomisin de Derechos Humanos de Lans.